El dióxido de titanio en la alimentación

El dióxido de titanio se usa con frecuencia en la industria alimentaria como colorante E171.

Este compuesto es de un blanco brillante, motivo por el que se ha empleado como colorante en muchas industrias desde hace unos cien años.

El dióxido de titanio aporta viveza y textura a muchos productos y se utiliza masivamente en el sector de la alimentación.

  • El dióxido de titanio se lleva usando más de cinco décadas en la industria alimentaria, donde se conoce como colorante E171.
  • La presencia de TiO2 en los envases ayuda a evitar la degradación de los alimentos. Además, también se puede emplear para mejorar su aspecto.
  • Esta sustancia es poco soluble y difícil de absorber por el cuerpo. No se ha demostrado que su uso en alimentos tenga efectos perjudiciales para la salud.

 

Introducción

En la industria alimentaria, el dióxido de titanio se utiliza para dar un aspecto más brillante y atractivo a la comida.

Esta sustancia natural es la forma purificada del óxido de titanio, el noveno elemento más abundante del planeta.

Denominado también TiO2 o colorante alimentario E171, cumple la legislación europea actual, es decir, no contiene sustancias consideradas peligrosas para los consumidores.
 

¿En qué productos alimenticios se usa el E171 y con qué fines?

El E171 se añade a varios tipos de alimentos, desde caramelos hasta quesos procesados.

Los estudios sugieren que los consumidores tienden a comprar y comer alimentos con un color más brillante e intenso porque parecen más frescos. Además, el TiO2 brinda textura a la comida y se suele emplear como agente antiaglomerante.

A menudo se utiliza el E171 para otorgar una blancura y una opacidad naturales a productos como el helado y el glaseado de los pasteles, lo cual contribuye a mejorar su apariencia.

Hace mucho tiempo que el dióxido de titanio ayuda a dotar la comida de un atractivo estético; de hecho, los fabricantes de alimentos llevan cincuenta años empleándolo sin peligro en los usos aprobados.


 

¿Es seguro ingerir el colorante E171?

Sí: cuando se usa en productos alimenticios, el dióxido de titanio no entra en el torrente sanguíneo y pasa por el sistema digestivo sin sufrir alteraciones ni ser absorbido.

El E171 ha sido sometido a un riguroso proceso de pruebas y clasificación en Europa que ha demostrado que no persiste ni se acumula en el cuerpo humano ni en el entorno.

El uso del TiO2 como colorante está aprobado. Para que esta sustancia otorgue un atractivo estético a los alimentos, debe ser capaz de dispersar la luz visible. Esta propiedad del dióxido de titanio es la que aumenta la blancura o la intensidad de los colores en la comida, pero para que esto ocurra, las partículas deben tener una dimensión aproximada de 200-350 nm. Por lo tanto, el uso de nanopartículas de TiO2 (aquellas que miden 100 nm o menos o se han diseñado específicamente con este propósito) no serviría para mejorar el aspecto de los alimentos.

No obstante, en Francia ha surgido preocupación ante la posibilidad de que la industria alimentaria esté empleando nanopartículas. La Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de los Alimentos, el Medio Ambiente y el Trabajo de Francia (ANSES) ha solicitado que se investiguen más a fondo los efectos biológicos de las nanopartículas en los productos alimenticios.

En los más de cincuenta años que se lleva utilizando como colorante, jamás se ha podido constatar que la ingesta normal de dióxido de titanio sea perjudicial para la salud humana.

En junio de 2018, después de que la Comisión Europea solicitara una opinión científica al respecto, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reafirmó la seguridad del dióxido de titanio como aditivo alimentario, ya que los datos sobre el uso del E171 en productos alimenticios indican que no supone ningún riesgo para la salud de los consumidores.

El dictamen inicial, publicado en 2016, formaba parte de una reevaluación de todos los colorantes alimentarios permitidos antes de 2009. Más adelante, la EFSA revisó los últimos estudios sobre el E171 en el marco de esta investigación y llegó a la conclusión de que la seguridad de dicho aditivo no depende del tamaño de la partícula, ya que el cuerpo humano no lo absorbe. Por ende, la autoridad en cuestión determinó que no había motivos para cambiar la opinión anterior de que es seguro utilizar el E171 en alimentos.
 

Opiniones de expertos acerca del E171 en la alimentación

En 2015, un grupo de investigadores de la Agencia de Investigación sobre Alimentación y Medio Ambiente del Reino Unido (FERA), el Instituto de Alimentación del Centro de Investigación Tübitak Marmara de Turquía y el Instituto de Seguridad Alimentaria RIKILT de los Países Bajos llevaron a cabo un estudio sobre la ingesta por vía oral de partículas y nanopartículas de TiO2.

Según los resultados obtenidos, “no habría una exposición interna significativa del consumidor a las nanopartículas”.

Andrew Maynard, profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad de Míchigan, tampoco expresa preocupación alguna por las propiedades de la sustancia ni por sus efectos en los seres humanos. En un artículo publicado en 2015 afirmaba lo siguiente: “El TiO2 es una sustancia química bastante inocua: no se disuelve en agua, no es particularmente reactiva, no se absorbe con facilidad a través de la comida y no parece causar problemas de salud”.  
 

Un ingrediente alimentario útil y seguro

Actualmente se utiliza una amplia selección de pigmentos y aditivos para crear alimentos más atractivos.

Entre todos ellos, el E171 es el colorante blanco más efectivo; de hecho, su eficiencia es hasta cinco veces superior a la de alternativas como el dióxido de silicio o el carbonato de calcio. Además, reemplazarlo por otra sustancia podría introducir nuevos riesgos que aún no se han investigado.

Al emplear el E171, los productores de alimentos logran reducir la cantidad de colorante necesario para elaborar comida atractiva y saludable.